HACEOS TESOROS EN LOS CIELOS
(Sermón sobre educación cristiana)
 
                                                                 Por Tevni Grajales


  B. I. Anderson cuenta que en uno de sus viajes a la Ciudad de Calcuta mientras trabajaba en la India, invitó al evangelista de su misión para que le acompañara a esa gran ciudad. Este joven evangelista era de gran ayuda en la estación misionera, era un miembro prominente de su tribu ubicada entre las montañas y nunca había visto una gran ciudad.

  Estando en la Ciudad de Calcuta, tuvieron la oportunidad ver muchas cosas y lugares. Los grandes buques atracados en los muelles, los restaurantes, las grandes tiendas, los enormes edificios de oficinas, hoteles, templos famosos y el zoológico. El joven misionero tuvo la oportunidad de relacionarse con cosas que le eran novedosas como el alumbrado eléctrico, los tranvías, los omnibuses, los aviones en los aeropuertos. Pero ninguna de esas cosas pareció impresionarle.

  El último día de su estadía en la ciudad, pidió que le acompañaran al mercado. Su acompañante estaba encantado de ir con él y al mismo tiempo estaba muy curioso por ver qué iba a comprar. Cuando llegaron al lugar, sacó de su bolsillo una pequeña bolsa con dinero equivalente a unos diez dólares norteamericanos y dijo: " Por favor, cómpreme todos las botellas de jugo de uva que se puedan comprar con este dinero. Quisiera poder llevar suficiente vino para celebrar muchas ceremonias de comunión con mis hermanos en la montaña".

  Esta historia ilustra el significado del texto bíblico escogido como el centro de meditación en esta ocasión. Jesús había estado predicando a sus discípulos y a la multitud que frecuentemente le acompañaba. Ellos estaban llenos de expectativa pues tenían la idea de que Jesús muy pronto establecería su reino y restauraría la grandeza que una vez Israel había tenido bajo el reinado de David. Mientras ellos acariciaban sueños de grandeza y bienestar terrenal, Jesús llamó su atención a un mundo y una grandeza superior.

  Les habló de no afanarse ni siquiera por las necesidades temporales como la comida y el vestido. Les señaló que existen asuntos de mucho más valor a los cuales se debe prestar atención.

  Les habló de un reino que no es de este mundo. Un reino que Dios el Padre se siente complacido de compartir con el ser humano. Un reino bajo un nuevo orden y al cual hacemos bien en hacer preparativos anticipados para pertenecer.

  Nuestro texto de hoy se encuentra en Lucas 12: 32-34. Y dice: "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón".

  Quisiera llamar su atención a una pequeña parte del versículo 33 que dice:...haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote..." La frase " ...tesoro en los cielos..." implica la afirmación divina de la posibilidad de transferir los bienes y riquezas de esta economía del pecado a la economía celestial. Esto nos lleva a la primera enseñanza que tengo para compartir con Uds. en esta ocasión:

  LOS BIENES QUE EN LA ECONOMÍA MODERNA Y TERRENA POSEEMOS, DEBEN SER TRANSFERIDOS A LA ECONOMIA CELESTIAL.

  Jesús dijo:

  "Haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote".

  ¿Cómo puede un cristiano enviar sus tesoros delante de sí al cielo? La invitación que Jesús hace pareciera estar tomada de algún folleto promocional de los que publican los bancos y las agencias financieras modernas. Con frecuencia se nos invita a depositar nuestro dinero en algún banco o caja de ahorro en particular. En muchos otros casos, los agentes financieros tratan de convencer a la gente de que invierta en empresas y negocios que rendirán grandes dividendos a corto plazo. Las ideas de la economía moderna promueven la venta de las grandes empresas estatales por medio de acciones que sean vendidas al público en general y en especial a las clases trabajadoras.

  En los grandes centros financieros del mundo, las riquezas son transferidas de una cuenta a otra, de acuerdo con los beneficios que los inversionistas esperan obtener. En todo caso no sólo se toma en cuenta lo que se pueda ganar con la transacción sino el grado de seguridad con que se cuenta.

  Desde un punto de vista totalmente objetivo, realista y pragmático, no podremos pretender que en el cielo haya una bolsa de valores o una entidad bancaria que esté recibiendo depósito de valores. Los recursos materiales de que disponemos no pueden ser transferidos directamente a la sociedad y la economía celestial. Vivimos bajo el gobierno despótico y opresivo del pecado. El pecado ha contaminado y trastornado el mundo al grado que ninguna cosa que nos rodea está calificada para ser transferida al cielo directamente. Siendo que esto es así, ¿cómo puede un cristiano moderno transferir sus recursos al cielo?

   A manera de explicación permítanme recordarles que ante las regulaciones internacionales que imposibilitan la transferencia de capital (dinero) de un país a otro, las personas inventan todo tipo de mecanismos para eludir la restricción. Por ejemplo, algunos optan por adquirir joyas, obras de arte, o intercambian productos autorizados los cuales eventualmente vuelven a convertir en dinero contante y sonante.

  En Octubre 5 de 1986 un joven recluta del ejército sandinista en Nicaragua derribó con su cohete SA-7 a un avión de carga que llevaba provisiones para las fuerzas conocidas como contras, que operaban en las selvas del sur de Nicaragua. Para esa época el Senado de los Estados Unidos tenía en vigencia una enmienda conocida con el nombre Enmienda Boland la cual prohibía expresamente proveer dinero o pertrechos a los Contras. Las declaraciones del único sobreviviente Eugene Hasenfus y documentos encontrados en la nave semidestruida condujeron al descubrimiento de una red internacional por medio de la cual algunas armas confiscadas por el gobierno norteamericano eran vendidas al gobierno de Irán con un doble propósito. Por un lado para crear buena voluntad del estado árabe para la liberación de rehenes en el Líbano y por otro se recuperaban millones de dólares en ganancia los cuales eran desviados para armar a los rebeldes en Nicaragua. De esta manera, la generación de fondos y la transferencia de bienes materiales y dinero a los rebeldes en Nicaragua seguía realizándose de una manera encubierta.

  Desde el punto de vista bíblico, ningún bien material que el ser humano pueda reunir en su vida, podrá ser transferido a la sociedad celestial. El apóstol Pedro dice que todas las cosas serán deshechas y ardiendo serán consumidas (2 Ped. 3:10-12). Esto incluye los bienes materiales que la Iglesia y cada uno de sus miembros pueda poseer. Me refiero al piano, el órgano, las bancas, las lámparas, el terrazo en el piso, los vitrales en las ventanas, las flores de la plataforma, los himnarios y las Biblias, el púlpito tan sagrado,la mesa de la Santa Comunión, etc. etc.

  Hemos insistido en que no se puede transferir de manera directa los bienes de la tierra al cielo. Excepto que encontremos una forma indirecta de hacerlo. Esta forma indirecta de hacerlo sin duda no será jamás aceptada por aquel que pretende ser el dueño de este mundo, por lo que Satanás hace todo lo posible por evitar que comprendamos el mecanismo divino por medio del cual los hombres pueden transferir sus tesoros de la tierra al cielo.

Permítanme presentarles pues la segunda enseñanza de esta ocasión:

  LA MANERA DE TRANSFERIR RIQUEZAS DE ESTA TIERRA A LA SOCIEDAD CELESTIAL CONSISTE EN INVERTIR CON EL FIN DE LLEGAR A SER EN LUGAR DE LLEGAR A TENER.

  El primer truco satánico para impedir que el cristiano haga tesoros en el cielo consiste en hacer que perdamos la visión de las cosas eternas, la visión de lo trascendental.

 El enemigo nos ha sumido en una sociedad de consumo donde todo esfuerzo y recurso económico se diluye en las tiendas y centros comerciales de nuestros pueblos y ciudades. Las agencias publicitarias y los medios de comunicación modernos se sostienen haciendo esfuerzos ingeniosos para convencer a la gente respecto a la necesidad de comprar diversos productos. Si nos detenemos a pensar veremos que muchos de esos productos en realidad no son indispensables, pero nadie quiere quedarse atrás de los demás.

  Muchos están en una competencia por TENER y han perdido la visión de SER. Se da mayor importancia a lo que la persona tienen que a lo que la persona es.

  Tener un diploma, tener una apariencia atractiva, tener dinero y bienes materiales, tener un trabajo o un cargo destacado, es considerado hoy como algo más importante que ser honesto, responsable, trabajador, esforzado, capaz, eficiente, bondadoso, cortés, misericordioso, genuino, inteligente, sabio,etc.

  Muchos luchan para tener un buen título académico, una profesión, un buen trabajo, seguridad económica, amistades y popularidad, sin detenerse a considerar los medios o formas que usan para obtenerlo.

  Otro gran sector de la sociedad mundial, está sumido en tal grado de pobreza y miseria; su lucha por la supervivencia es tan desesperada que consume y destruye lo que le viene a la mano cada día sin hacer provisión para el futuro inmediato. El enemigo de las almas los sume en una profunda desesperación con el fin inducirles a desistir de hacer tesoros en el cielo. Estos pobres de la tierra son tentados a creer que su extrema pobreza los excluye de la invitación que Jesús hace a hacer tesoros en el cielo.

  Claro que hay necesidades básicas para la subsistencia; pero el Señor promete que las suplirá si estamos dispuestos a depender totalmente de él. La lucha por la supervivencia puede constituirse en una escuela que enseñe la lección fundamental de que el hombre vive no por sus recursos y habilidades (lo que tiene) sino por lo que Dios puede hacer por él.

 Hemos dicho que: LA UNICA MANERA DE TRANSFERIR RIQUEZAS A LA SOCIEDAD CELESTIAL RADICA EN INVERTIR EN LO QUE SE PUEDE LLEGAR A SER Y NO EN LO QUE SE PUEDA LLEGAR A TENER.

  Esto significa que hay que invertir en las persona y no en las cosas. Cuando decimos invertir en las personas queremos decir invertir en su formación, en el desarrollo de un carácter y personalidad que califique al individuo para vivir exitosa y felizmente en la sociedad celestial.

  Cualquier tipo de recurso que se invierta en la adquisición de un carácter cristiano, sea tiempo, talentos, bienes materiales y facultades físicas podrá ser capitalizado en el reino de los cielos. Esto puede realizarse únicamente invirtiendo en dos actividades que van relacionadas estrechamente: en la predicación del evangelio a quienes no conocen a Jesús como su Salvador personal y en la tarea de la consolidación del carácter cristiano. Que en otro caso podemos denominar santificación del creyente.

  La Iglesia Adventista a lo largo de su historia siempre a invitado a sus miembros a usar sus recursos materiales y humanos en la tarea de la evangelización. De esta manera, devolviendo los diezmos y dando ofrendas generosas de amor desinteresado, nuestros hermanos han estado invirtiendo en la conversión de miles de personas que entrarán por las puertas de la ciudad celestial. Esta es una inversión muy importante y necesaria; pero existe otro ámbito evangelístico tan importante como este y se refiere a la salvación de las personas que tenemos dentro de nuestras puertas. Los niños y jóvenes que deben ser conducidos a una relación salvadora con Cristo y que deben ser guiados en el desarrollo de un carácter semejante al de Jesús. Para que asi puedan estar debidamente preparados para servir a los demás.

  Es en este último aspecto de la tarea en la que se destaca el papel de la educación cristiana. Pues la verdadera educación exige consolidar el carácter de nuestros jóvenes y prepararlos para vivir en la sociedad celestial. Emerson dijo: educar es redimir.

  Existe el peligro de divorciar la educación de la religión. En verdad no existe tal separación. El hecho de que una escuela no enseñe la centralidad de Dios el Creador en todas las cosas, no significa que solo tiene que ver con asuntos no religiosos. Antes por el contrario, descuidar a Dios en los asuntos y temas de una escuela, implica la declaración de que Dios no existe o que no es tan importante como para ser tomado en cuenta. Y esta es una forma muy especial de religión sin Dios, donde el hombre es el centro.

  Al dedicar nuestro mejores esfuerzos para financiar y proveer los recursos necesarios para que nuestros niños y jóvenes reciban una educación cristiana genuina, estamos transfiriendo nuestros recursos a la sociedad celestial. En la medida como nuestra iglesia descuide la obra de ofrecer a los jóvenes una educación cristiana integral, los recursos de los miembros de la Iglesia tienden a ser invertidos en cosas que no permanecerán después que todo haya terminado.

  El día 3 de diciembre de 1993, corrió la noticia de la muerte de Pablo Escobar. Un hombre que disponía de una fortuna valorada en más de 2 mil millones de dólares la cual había hecho produciendo y traficando drogas. Que podrá retener de toda la riqueza que logró reunir? Las pocas cosas buenas que de él se dicen se refieren a las donaciones que dio para ayudar a personas. Muchas de estas personas expresaron su repudio a las medidas de seguridad que acabaron con la vida de este hombre. Parece evidente que solo aquello que estuvo dispuesto a invertir en favor de las personas hablará a su favor.

  Desafortunadamente también descuidó el bienestar de muchos otros miles de personas las cuales fueron destruídas y afectadas por sus diversas actividades con las cuales sembró dolor, enfermedades, decadencia y terror.

  Una pocas horas después de su sepelio, los medios internacionales de prensa , recogieron las palabras de su hijo de 16 años, Juan Pablo, quien en declaraciones para el telenoticiero NTC, manifestó; " ...queremos salir del país. Queremos pedirle a cualquier persona que nos quiera ayudar a hacerlo, porque queremos educarnos, prepararnos"

 ¿ Acaso nosotros, padres cristianos, quizá sin fortuna como la de Pablo Escobar, pero con la inmensa riqueza de la educación cristiana a nuestra disposición estamos descuidando ofrecer a nuestros hijos la más imperecedera de todas las riquezas?

 ¿ Acaso estamos corriendo tras otros intereses y procurando otros bienes para nuestros hijos y jóvenes sin comprender que al final, lo que hayamos hecho para que nuestros niños y jóvenes dispongan de una verdadera relación con Cristo y su preparación para vivir en la sociedad del cielo, es lo único que realmente podremos heredarles para la eternidad?

  ¡Líbrenos el Señor de terminar nuestra carrera habiendo descuidado tan importante deber!

El llamado de esta hora es el llamado a invertir nuestros bienes materiales y nuestros mejores esfuerzos en ofrecer a los corderos del rebaño del Señor una educación que los capacite y califique para vivir en la sociedad del cielo.

  ¿Podrá el Señor contar contigo en esta obra?

  ¿Cuál ha sido tu participación en la tarea de establecer y fortalecer la obra de la redención por medio de la educación cristiana?

  Ante el gran desafío que enfrentamos, a causa de nuestras limitaciones y pobreza, no hay excusa para descuidar la tarea de establecer escuelas y colegios donde asistan todos nuestros hijos. No debemos abandonar las fuentes de agua viva que Dios nos ha ofrecido por medio de los agentes divinos que actúan en las instituciones educativas cristianas, para enviar a nuestros hijos a beber de fuentes rotas que no retienen agua. Jesús ha dicho y también prometido:

"No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino...haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en el cielo que no se agote...porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón." (Luc. 12:32-34).

 


Alajuela Costa Rica, 1994

Publicado en la Revista Avanzad (1995)

División Interamericana de los ASD