REMEDIOS DIVINOS PARA MALES HUMANOS
Por Tevni Grajales G.

Pasaje Bíblico: Génesis 22: 9-14
Tema de mayordomía



LA VIDA ES UN REGALO QUE PODEMOS RECHAZAR

1. Por todos es conocido que ninguna persona es igual a otra. Lo que hace que cada persona  sea muy especial. Pero también es muy cierto que para ser parte del género humano, la persona tiene que contar con ciertas características comunes a todos los humanos. En esta ocasión quisiera iniciar llamado la atención a una de esas características, de la cual muy pocas veces se habla. Me refiero al hecho de que a ninguno de nosotros se nos consultó o preguntó si queríamos existir o no.

2. Adán y Eva fueron creados por una decisión unilateral que hizo Dios (Génesis 1:26). Y respecto a nosotros podíamos describirlo en las palabras de un adolescente resentido quien refiriéndose a los problemas que sus padres tenían con él por causa de su indisciplina y falta de responsabilidad dijo:  “ Bueno, yo no pedí nacer así que ustedes tienen que soportarme”. Al menos, parte de esta declaración es verdad.

3. En conclusión, la vida es un  regalo que recibimos sin esperarlo. Hasta cierto punto, es como un regalo sorpresa. A veces los regalos sorpresa no agradan a las personas que los reciben. ¿Pueden ustedes recordar alguna ocasión cuando el regalo no fue agradable al, o bien recibido por el destinatario?  De la misma manera, cuando Dios creó al ser humano, Dios tenía la intención que el ser humano disfrutara de la vida que Él le otorgaba pero Adán y Eva no estaban obligados a aceptar esa vida. Por eso Dios les ofreció la libertad de decir sí o no a Dios y a la vida. Dios les explicó que ese regalo que les acababa de otorgar podía ser de ellos, siempre y cuando estuviesen dispuestos a depender de Dios obedeciéndole. (Génesis 2: 16,17). El texto bíblico nos relata que Adán y Eva querían vivir pero creyeron que podían lograrlo de una manera diferente a la propuesta por Dios, pensaron que podían escoger la vida pero ser independientes de Dios. Cuando Dios creó al ser humano Él tenía la intención de que el ser humano escogiera la vida y el compañerismo con Dios.  Así  fue como el pecado se introdujo en este mundo y con el pecado la muerte. Pero las buenas nuevas del amor de Dios, nos informan que ante la mala elección de nuestros primeros padres, Cristo eligió voluntariamente renunciar a su condición de Dios e identificarse con los seres humanos condenados a muerte a fin de otorgarnos la oportunidad de tomar una mejor decisión. (Hebreos 2:14,15). El primer mal que afectó al género humano consistió en mal usar la oportunidad que tuvimos de elegir la vida que Dios le ofreció a nuestros primeros padres en el Edén. Pero Dios amó de tal manera al mundo que dio a su Hijo Unigénito para que toda persona tenga una nueva oportunidad de elegir.

4. Al momento de nacer se presenta ante nosotros la oportunidad de elegir si queremos vivir o no, por medio de Jesucristo, todo ser humano tiene la libertad hoy de decidir si quiere reconocer el derecho que Dios tiene sobre nosotros y si quiere depender de Dios, si así lo decidimos, estamos escogiendo la vida y el compañerismo con Dios por la eternidad. Pero no existe otra clase de vida, no existe la vida sin Dios. Esto significa que Satanás es un gran engañador que desde el principio trata de hacer creer que el ser humano puede vivir independiente de Dios y dependiendo de sí  mismo. De manera que Satanás procura que desaprovechemos la nueva oportunidad que Dios nos ofrece para elegir la vida.

5. Por eso es indispensable que expliquemos nuestra segunda declaración, elegir la vida conlleva erradicar el egoísmo del corazón humano.
 
 
 
 
 

ELEGIR LA VIDA CONLLEVA ERRADICAR EL EGOÍSMO

1. Dijimos anteriormente que cuando Adán y Eva pecaron, lo hicieron al pretender obtener la vida y retenerla sin depender de Dios y sin someterse a su autoridad... en una palabra: cuando nuestros primeros padres pecaron eligieron movidos y guiados por el egoísmo. El egoísmo es la antítesis de la esencia divina: el amor. El egoísmo busca el interés personal mientras que el amor “no busca lo suyo” (I Cor. 13: 5). Y desde que Adán y Eva pecaron, todos los descendientes de esta pareja nacieron infectados por el virus mortal del egoísmo. Por naturaleza estamos inclinados a depender de nosotros mismos, lo que somos o tenemos, nos sentimos más cómodos en hacer nuestra voluntad y nuestros deseos, y buscamos el interés personal. Sospechando del futuro, procuramos acopiar todos los recursos y medios que puedan ofrecernos seguridad, bienestar y felicidad y nos transformamos en pozos sin fondo, bestias insaciables siempre deseando más, y por consiguiente dando lo menos que podemos.

2. Nuestra condición humana es como la del niño que nace infectado del virus de la inmuno deficiencia adquirida. Él no eligió existir. Tampoco eligió nacer contaminado con tan grave virus pero está destinado a morir a menos que se encuentre un remedio para su mal. ¿Qué está dispuesto usted a hacer a fin de no contaminarse? ¿Cuántos de nuestros recursos utilizaríamos para liberarnos de un virus tal? Existen innumerables historias relacionadas con la lucha por erradicar este mal, un mal que si bien es cierto desmejora notablemente la calidad de vida actual y corta la vida de los afectados, en ninguna manera es tan grave como el VIRUS DEL EGOÍSMO que contamina todos los que nacemos en este mundo. Esta es la peor enfermedad que azota a la humanidad y todos hemos sido alcanzados por ella. La única esperanza está en la solución que Dios nos ofrece mediante Jesús.

3. Dios ha provisto el Ministerio de Cristo en el Santuario Celestial y  la obra regeneradora del Espíritu Santo en el corazón del hombre como remedios poderosos que contribuyen a erradicar el peligroso virus del egoísmo en el corazón del ser humano.

4. Además Dios mediante Jesús nos ha dejado un ejemplo claro y de lo que significa elegir la vida, viviendo una vida de amor a Dios y de amor al prójimo. Porque el virus del egoísmo no solo requiere de la misericordia perdonadora sino de la gracia transformadora de Dios. Para erradicar mortal virus del egoísmo en el corazón humano, tenemos que consentir en un proceso transformador que nos lleva a aceptar el amor de Dios y permitir que éste sea cultivado como una planta que da frutos en nuestra vida. Esta fase del proceso regenerador divino requiere que cada uno de nosotros decida practicar el amor y erradica el egoísmo. Y esa es la razón principal por la que Dios presenta delante de nosotros oportunidades para compartir, para desprendernos de lo que tenemos y somos a fin de darnos a la causa de Dios y las necesidades de los demás.

5. Dios ha montado un gran centro de entrenamiento, una especie de gimnasio en el cual tenemos todo tipo de oportunidades para poner en práctica el amor, compartiendo lo que tenemos. Sea nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestros recursos y nuestro cuerpo, todo puede estar al servicio de Dios y de los demás. Compartir es una necesidad práctica en la vida cristiana, porque no se puede amar sin dar. Es por eso que Dios ha dispuesto que los recursos materiales que necesita la iglesia para el cumplimiento de su misión, sean provistos por medio de los diezmos y ofrendas de quienes han elegido la vida a la manera de Dios. Una vida de dependencia de Dios y de compañerismo con Dios. Éste es otro de los grandes remedios divinos para los males humanos. En la medida que comprendamos el maravilloso plan que Dios tiene para redimirnos de nuestra desesperada condición, más dispuestos estaremos a ejercer la fe que ejerció Abraham aquel día cuando levantó el cuchillo para sacrificar al tesoro más valioso que alguna vez pudo poseer.

CONCLUSION

Recordemos que la vida es un regalo que no estamos obligados a conservar. Es nuestro privilegio elegir si queremos la vida eterna que consiste en la obediencia  y el compañerismo con Dios o si preferimos volver a la nada. Si accedemos al gobierno divino en nuestras vidas, seremos los medios que Dios usará para bendecir a otros al tiempo que desarrollamos un carácter que se asemeje al de nuestro Salvador. MIRA, YO HE PUESTO DELANTE DE TI HOY LA VIDA Y EL BIEN, LA MUERTE Y EL MAL; PORQUE YO TE MANDO HOY QUE AMES A JEHOVÁ TU DIOS, QUE ANDES EN SUS CAMINOS, Y GUARDES SUS MANDAMIENTOS, SUS ESTATUTOS Y SUS DECRETOS, PARA QUE VIVAS Y SEAS  MULTIPLICADO, Y  JEHOVÁ TU DIOS TE BENDIGA EN LA TIERRA... (Deuteronomio 30: 15, 16pp)