NECESIDAD EN LAODICEA

                                                           Por Tevni Grajales


Joinville en una de sus biografías cuenta la historia de un monje que vio a una mujer sarracena que caminaba en las calles de Damasco con un caldero de fuego en una mano y en la otra una jarra de agua. Cuando el monje le preguntó qué planeaba hacer con estas cosas ella respondió que intentaba quemar el Paraíso y apagar los fuegos del infierno de modo que los seres humanos pudieran hacer lo que es bueno únicamente por amor a Dios.

 Aunque no podemos compartir la teología de esta mujer, sí podemos interesarnos en su preocupación respecto a los motivos que nos impulsan a adorar y servir a Dios.

¿ Cómo podemos saber que nuestros motivos son correctos? En verdad no estamos en condiciones de evaluar nuestro motivos. Si tratamos de hacerlo caeríamos en el caos del interminable auto-análisis en el cual todos los motivos serán vistos con sospecha y todos los actos se paralizarían. La mejor analogía de esto es la fábula del gusano llamado ciempies: una criatura le preguntó ¿Por qué mueves ese pie antes que ese otro? y el animal llegó a estar tan confundido tratando de lograr la explicación que quedó en medio del camino incapacitado de mover siquiera uno de sus pies.

 En Jeremías 17:9 el Señor dice que el corazón es engañoso más que todas las cosas y pregunta: ¿quién lo puede entender? El versículo que sigue tiene la respuesta: YO el Señor escudriño el corazón y pruebo los riñones. El Señor prueba nuestros motivos y escudriña nuestros pensamientos de dos maneras: por su Palabra y por su Espíritu.

 Teniendo esto en mente, podemos comprender la importancia de la actividad que nos reúne esta noche. Pues por medio de la Palabra y guiados por el Espíritu, daremos consideración al mensaje que Dios envió a la iglesia de nuestro tiempo, Laodicea. Apoc. 3:14-22

 La ciudad de Laodicea fue fundada por Antíoco II en 250 AC quien nombró la ciudad con el nombre de su esposa Laodice. Antíoco le ofreció la ciudadanía a los judíos que se establecieran en la ciudad, pues ellos traían consigo mucho comercio y gran prosperidad económica. Para los tiempos cuando se escribió el Apocalipsis, la población judía era numerosa. En el año 62 DC el gobernador Flaccus había prohibido la exportación de oro fuera de las fronteras de la provincia. Pero los judíos mayores de 21 años enviaban dos dragmas para el mantenimiento del templo y el gobernador confiscó un embarque de 20 libras de oro que representaban 15,000 dragmas. Esto quiere decir que en Laodicea había 7,500 judíos mayores de 21 años lo cual nos habla de lo numerosa que era la clase adinerada de la ciudad. Eran tan ricos que cuando Cicerón viajó por el Este en el año 61, hizo efectivas sus letras de cambio en el gran centro bancario de Laodicea y cuando pocos años después la ciudad fue destruida, los ciudadanos rechazaron recibir ayuda del emperador romano y restauraron la ciudad por su propia cuenta.

 El capítulo tres del Apocalipsis versos 14 en adelante, se dirige a una iglesia que simboliza a la iglesia de los últimos días. Es una iglesia interesante porque tiene muchas cosas, pero es la única de las siete iglesias de la cual Dios no tiene nada bueno que decir. No encuentra en ella nada bueno.

 ¿Cuál es el problema de Laodicea? En verdad no son obras y actos los que le hacen falta. El problema es que Laodicea está enferma y enferma de un mal que la destruye poco a poco. LAODICEA NO SE COMPROMETE. Son personas que se resisten a asumir una posición. Asumen la actitud del burócrata que tenía sus respuestas cliché para las preguntas difíciles: ¿Qué piensa de esto? Que se le debe dar más estudio al asunto. O el caso del primer ministro de Inglaterra Lord Balfour de quien se dice que creía que dos más dos son cuatro, pero sentía que un caballero no tenía por qué insistir en eso.

 La enfermedad de no compromiso, nos induce a no asumir una posición definida ante los problemas. No deseamos ser vistos como fanáticos o como "bichos" raros. Preferimos dejar que las cosas sucedan y no meternos en problemas.

 Ante una enfermedad tan grave, Jesús demanda de nosotros el amor a Dios en las palabras, "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente: Luc.10:27 Es un llamado a un compromiso cristiano que reconoce la soberanía de Dios en todas las dimensiones de nuestra experiencia.

 Por su parte el apóstol Pablo dice: El amor de Cristo nos constriñe...2 Cor. 5:14 y en otra ocasión declara: Una cosa -hago-. Fil 3:13... Esta cosa soy, pienso, veo, tengo, amo. El compromiso de Pablo era completo, integral....Su vida no estaba fragmentada, su personalidad no estaba dividida, no tenía conflicto de intereses, ni estaba organizado alrededor de polos opuestos. LA VIDA DE PABLO ESTABA CENTRA DE JESÚS Y EN NADA MÁS. Gal 6:14, y en otra ocasión dijo I Cor 2:2

 Esto no sólo cambia nuestra posición hacia Dios sino hacia las personas. No los trataremos como si fueran meramente una forma superior de vida animal, sino como hijos e hijas de Dios creados a su imagen con la posibilidad de una existencia inmortal.

Hay un rayo divino en el hombre al cual podemos apelar. Usted puede decirle a una persona que está por beberse el décimo vaso de alcohol: ¡Pare! ¡sea un hombre! Pero ud. no puede de la misma manera decirle a un cocodrilo que está por comerse a la décima persona : ¡Pare! ¡sea un cocodrilo!.

 La gran necesidad de Laodicea es la de una vida centrada en Cristo. Contamos con muchas facilidades y medios al afrontar los desafíos de la vida. No quiere decir esto que no tengamos problemas, pero en nuestro tiempo es mucho más tentador depender de lo que somos, tenemos o lo que nos rodea. Aun los asuntos espirituales, tenemos recursos artificiales que nos hacen sentir bien cuando en verdad no hemos hecho un compromiso genuino con Dios. Laodicea es una iglesia con miembros que necesitan recuperar una vida comprometida totalmente con Jesús. Personas que estén dispuestos a dejarlo todo para ver la obra del Señor progresar no solo en los lejanos lugares sino en lo más íntimo de su propio ser. El Señor debe terminar la obra en nosotros y lo hará cuando motivados por su amor sometamos nuestro ser entero a la voluntad de Dios no importa el precio.

Esto será cuando él tome el control de nuestra voluntad porque hemos aprendido a amarle. Por eso todavía Jesús se encuentra a la puerta y llama...

¿ Abriremos?


Alajuela, Costa Rica

Junio de 1993