EN BUSCA DE UNA EDUCACIÓN PARA EL SIGLO XXI
Por Tevni Grajales G*

El siglo XX fue uno el período más innovador y turbulento de la milenaria historia del hombre. Todos los órdenes del quehacer humano parecen haberse incrementado de manera exponencial. El progreso científico-tecnológico, trajo consigo oportunidades inimaginables para el desarrollo y el progreso humano, facilitando la solución a graves problemas que sufre la humanidad. Pero desafortunadamente, todo este progreso fue acompañado por indescriptibles injusticias, abuso de poder, guerras nunca imaginadas, decadencia moral, polarización de las fuerzas políticas internacionales, depredación y contaminación del medio ambiente.

Pero en la última década del siglo, los cambios políticos repentinos que pusieron fin a la guerra fría y a la creciente amenaza de un enfrentamiento nuclear, los esfuerzos de la naciones para integrar sus economías en bloques, el renacido interés por la democracia, los nuevos conceptos de desarrollo y el inminente colapso del sistema ecológico mundial, han puesto a reflexionar a los teóricos de la educación mundial respecto al papel que la misma debe cumplir en los albores de un nuevo siglo.

Para quienes reconocemos detrás de todos estos hechos la mano guiadora de Dios que cumple sus propósitos sin retraso ni premura, es evidente que hoy más que nunca antes se hace necesaria la promesa del Segundo Advenimiento de Jesucristo. Pero en tanto que el Señor viene, es nuestra responsabilidad participar de manera creativa y responsable no solo en preparar al mundo para este acontecimiento, sino en traer soluciones prácticas y realísticas a las necesidades humanas más comunes.

Es por esta razón que como educadores cristianos, debemos prestar atención reflexiva a los movimientos modernos que procuran cambios substanciales en la educación de manera que responda a la compleja sociedad de nuestro tiempo. Sobre todo cuando nuestro sistema se encuentra inmerso y se ve influido por la educación en general.

Habiendo justificado el contexto del material que nos ocupa, retomaremos el estudio de lo que se ha dado por llamar un proyecto educativo para el siglo XXI. Este proyecto educativo tiene como factores fundamentales: la paz, el desarrollo, los derechos y deberes de la persona humana.

María Dengo (1994:13), se refiere a los proyectos de modernización que se ponen en marcha en los diversos países como proyectos con líneas similares que buscan a grandes rasgos, "centrar la educación como componente básico del concepto comprensivo del desarrollo humano...que propende a hacer del educando, de cualquier edad y condición, el eje de los procesos educativos y su propio gestor y promotor, dentro de un sistema flexible y de gran participación".

En Octubre de 1989, se presentó a la Asamblea General de las Naciones Unidas un documento denominado Declaración de Responsabilidades Humanas por la Paz y el Desarrollo Sustentable, el cual fue fundamento de otros documentos considerados más tarde en la Cumbre de Río de Janeiro, y por la Reunión de Presidentes en la Florida en 1995. Dicho documento "fue diseñado como un marco para un conjunto de objetivos educativos, cuyo ordenamiento presenta una estrategia educacional que responde a su vez, a una nueva misión para la educación." (Brenes, 1991:12).

Este documento reconoce que la misión tradicional que ha tenido la educación es la de transmitir la sabiduría y el conocimiento compartidos de una cultura de una generación a la siguiente pero propone que la misión más importante que debe cumplir la educación para las generaciones presentes y futuras debe ser:

Proveer la motivación, percepción, conocimiento y habilidades necesarias para crear consciente y deliberadamente una visión pacífica del futuro que deseamos y hacer manifiesta esta visión (Brenes, 1991:12). LOS OBJETIVOS DERIVADOS DEL TEXTO PRINCIPAL DE LA DECLARACIÓN PROPONEN FOMENTAR EN LOS EDUCANDOS SU CAPACIDAD PARA: Es posible notar la integración de algunos de estos objetivos en la legislación actualizada de la educación en México tal como se evidencia en declaraciones como: Se propone una forma de educación que enseñe a la persona a vivir en paz, entendiéndose la paz como algo más que la ausencia de conflicto bélicos. Según Haavelsrud (1992) el concepto de paz implica la ausencia de la violencia directa y la estructural que victimiza una gran parte de la población mundial; para lo cual se requiere resolver tres problemas básicos de la existencia del hombre y que están separados solamente en la mente de las personas: el desarme, los derechos humanos y el desarrollo. "Sin desarme la paz es imposible; sin desarrollo los derechos humanos son ilusorios; sin derechos humanos la paz es violencia" dice Rene-Jean Dupuy citado por Marks (1983).

Según esta propuesta, la educación para aprender a vivir en paz se orienta básicamente hacia tres ejes curriculares básicos, con sus respectivas áreas disciplinarias:
 
Nivel de la expresión de la paz
Paz

consigo mismo

Paz con los otros
Paz 

con la naturaleza

CONCIENCIA

 

Paz en la mente

Psicología

Solidaridad

Derechos humanos, vivencia democrática

Conciencia ecológica

Ecología humana

MATERIA
 
 

 

Paz con el cuerpo

Salud 

Bienestar de todos

Economía

Sustentabilidad

Ecología

El concepto pedagógico fundamental es reflexionar, una vez que la persona se da cuenta de que se es responsable universalmente por desarrollarse completamente, se reconocerá que el lograr un estado mental pacífico es una condición absolutamente indispensable. Tal estado guiará a saber qué es lo que el organismo realmente necesita para su salud integral. Y se espera que esta orientación conducirá al reconocimiento de que el bienestar personal no puede prosperar si hay sufrimiento, desigualdad e injusticia social y destrucción ecológica. El propósito del curriculo sería enseñar primeramente los objetivos 1 al 6 (elevar el nivel de conciencia); una vez sucedido esto, las responsabilidades de la ciudadanía global serán evidentes al reconocer que todo y todos están conectados: que cualquier cosa que hagamos, lo hacemos a nosotros mismos.

Perspectiva Cristiana de la Propuesta

Esta es una propuesta que se sustenta en los siguientes supuestos:

1. Existe en el ser humano tendencia natural a aceptar y practicar lo que comprende y reconoce como bueno.

2. La toma de conciencia en el ser humano es posible por medio de la educación.

3. Es posible por medio de la educación lograr que las personas, que tienen ventajas sobre las otras, estén dispuestas a renunciar dichas ventajas en favor del bien común.

La propuesta se enmarca en una cosmovisión ecuménica que responde a los conceptos orientales de una esencia universal que compenetra toda la naturaleza. Procura la paz interior según patrones modernos de meditación y armonía con el universo. Por lo que desconoce los derechos que Dios reclama sobre su creación, la responsabilidad de la criatura ante su Creador y la dependencia del hombre respecto a la obra habilitadora del Espíritu. Dependencia señalada por Cristo en las palabras: "sin mí, nada podéis hacer" (Juan 15:5).

Alomía (1996:145) declara que "la esperanza futura de la Nueva Era es una tergiversación total de la ‘esperanza bienaventurada’ cristiana (Tito 2:13). Su visión está enmarcada únicamente en un plano humano con conceptos totalmente esotérico-espiritistas, que relega a Dios a un plano de incertidumbre y falsedad."

Existen muchas cosas que coinciden con la propuesta cristiana de educación, es indudable los objetivos son loables, aunque no así, los medios con los cuales se cuenta. Al reflexionar sobre una proyecto tal, es evidente que los educadores cristianos cuentan con mejores recursos y medios para procurar objetivos tan significativos.

La paz es entendida por el cristiano como armonía con Dios, en primer lugar. Y como consecuencia, armonía con el prójimo lo cual implica justicia social y solidaridad. Es de preocupar que muchos mal llamados cristianos han descuidado la responsabilidad que pesa sobre el ser humano como mayordomo de Dios respecto al cuidado de la naturaleza y el medio en el cual Dios lo ubicó. Y entre aquellos que reconocen y esperan la Segunda Venida de Cristo, puede haber quienes piensen que no es necesario prestar atención a asuntos como la conservación del medio ambiente, dado que según las palabras de Pedro " todas estas cosas serán desechas"; pero ciertamente, existe una grave advertencia respecto al propósito de Dios de intervenir en los asuntos de la tierra con el propósito, entre otros, de "destruir a los que destruyen la tierra" (Apoc. 11:18 up.).

La nueva propuesta  para la educación para la paz, pretende inducir al ser humano a un nuevo estilo de vida, en el cual, las necesidades básicas sean debidamente atendidas en favor de todas las personas. Esto implica el rechazo de todo tipo de necesidad inventada o imaginaria que es la causa fundamental del despilfarro entre las clases privilegiadas, y de la depredación del medio ambiente. Ese estilo de vida frugal, concuerda con los conceptos cristianos de una vida sencilla y saludable, sustentado en los principios bíblicos de temperancia, modestia y sencillez y ampliados en los innumerables consejos de E. de White. El concepto de paz estructural, en la cual se eliminan las condiciones que propician la violencia, se cumple mucho mejor al permitir que el amor de Cristo sea debidamente recibido en el corazón humano y que las características del amor, tal cual se exponen en I de Corintios 13 , lleguen a ser más que textos memorizados por los creyentes cristianos.

Todo esto debe ser parte del contexto y la metodología que se practica en la escuelas cristianas, no necesariamente porque es una propuesta aceptada universalmente, sino porque implica la correcta manera de entender la educación a la luz de la Biblia. La pregunta fundamental es: ¿Hasta qué grado, la educación ASD ha logrado practicar estos principios como para presentarse al mundo como un paradigma de lo que la sociedad moderna necesita?



Tomado de Educación Cristiana para el Siglo XXI: una urgente necesidad
Montemorelos, N.L.: Editorial Montemorelos, 1997