FUNDAMENTOS DE UNA EDUCACIÓN CRISTIANA CENTRADA EN EL ALUMNO
Por Tevni Grajales G.*

El fundamento filosófico del nuevo concepto de educación, que sustenta esta libro, puede resumirse en dos supuestos que emergen de un sinnúmero de citas de la pluma de Elena de White.

A continuación se presenta cada uno de los supuestos, acompañado de algunas de las citas que pueden justificar su aceptación al menos en el contexto de la educación Adventista del Séptimo Día.

1. Un alumno aprenderá más efectivamente cuando se le permita seguir sus propios intereses en el tema, cuando pueda observar a otros, cuando esté en condiciones de imitar a otros y cuando esté en capacidad para compartir lo aprendido con otros compañeros.

  Si tienes un compañero que está atrasado, explícale la lección que no entiende. Esto ayudará a tu comprensión personal. Usa palabras simples; expresa tus ideas en un lenguaje claro y fácil de entender. Ayudando a tus compañeros, ayudas a tus maestros y a menudo, aquel cuya mente es aparentemente insensible, captará las ideas mucho más rápido de un compañero que del maestro (7T, 275).

Los alumnos pueden hacer mucho para contribuir al éxito de la escuela trabajando con sus maestros a fin de ayudar a otros alumnos, y esforzándose celosamente por elevarse por encima de las normas bajas y ordinarias (CM, 97).

...y cuando el número de alumnos es bastante grande, deben escogerse ayudantes de entre los mayores. Así los alumnos adquirirán una experiencia de gran valor (CM, 191).

La cooperación debería ser el espíritu el aula. La ley de su vida...en el servicio prestado en el aula, más de un muchacho, cuya inquietud conduce al desorden y la insubordinación, hallará salida para su exceso de energía. Ayuden los mayores a los menores, los fuertes a los débiles y, cuando sea posible, llámese a cada uno a hacer algo en lo cual sobresalga. Esto estimulará el respeto propio y el deseo de ser útil (Educ. 277).
 

2. El estudiante únicamente logrará su potencial cuando se le dé la oportunidad de lograr un aprendizaje completo. Esta norma de excelencia debería ser asegurada proveyendo suficiente tiempo para que tenga lugar el aprendizaje y por medio de una variedad de materiales y métodos instruccionales. Se debe erradicar la competencia entre individuos y asegurar que se atiende a los intereses de los alumnos sin perder la dirección del proceso.   Cada uno debe perfeccionar sus talentos hasta lo sumo y la fidelidad con que hace esto, sean pocos o muchos los dones, es lo que le da derecho a recibir honor. En el plan de Dios no tiene cabida la rivalidad egoísta. Los que se miden entre sí mismos y se comparan consigo mismos "son faltos de buen sentido" -2 Cor 10:12- ... Pero ¡Cuán diferente es una gran parte de la educación que ahora se da! Desde los primeros años de la vida del niño es un estímulo a la emulación y la rivalidad; fomenta el egoísmo, raíz de todo mal (Educ. 222).

Los maestros en vez de permitirles a los alumnos seguir los estudios que elijan, deben tener cuidado de darles lo que más necesitan. Deben probar la exactitud y el conocimiento de los alumnos; entonces podrán decir si han llegado a las alturas que piensan haber alcanzado (CM, 207).

Todo maestro debería cuidar que su trabajo tienda a resultados definidos. Antes de intentar enseñar una materia, debería tener en su mente un plan distintamente trazado y saber qué es lo que se propone llevar a cabo. No debería descansar satisfecho con la presentación de ningún tema hasta que el alumno comprenda el principio que encierra, perciba su verdad, y pueda expresar claramente lo que ha aprendido (Educ. 229).

En la educación de los jóvenes, debe ejercerse el mayor cuidado y variar la instrucción, a fin de poner a contribución las altas y nobles facultades de la mente (CN, 32)

En una institución educativa que pretenda realizar una labor centrada en la persona del alumno, en un contexto de armonía y solidaridad, se reconocen los siguientes derechos del alumno:

El alumno tiene derecho a:

Disfrutar de oportunidades para un aprendizaje completo.


Tomado de Educación Cristiana para el Siglo XXI: una urgente necesidad
Montemorelos, N.L. Editorial Montemorelos, 1997