LA EDUCACIÓN LATINOAMERICANA EN LA ÚLTIMA DÉCADA DEL SIGLO XX
Por Tevni Grajales G.*

El finalizar el siglo XX la educación latinoamericana llama la atención por las expectativa que hay respecto a su papel en el desarrollo social lo cual  puede resumirse en las palabras del Lic. Ernesto Zedillo P. " ...México vive hoy una honda transformación que exige dedicar atención cada vez más creciente a la educación" (SEP,1993:15).

Tedesco (1992) señala que, en la Conferencia de Quito de 1991, los Ministros de Educación reconocieron el agotamiento de un estilo de acción educativa y la necesidad de modificar las estrategias, con el fin de alcanzar los objetivos de calidad y equidad educativas para cerrar la brecha entre las naciones latinoamericanas y las desarrolladas.

La última década del siglo, encuentra a los países latinoamericanos comprometidos con procesos de integración regional y global, y un renovado interés por el desarrollo humano en democracia, lo cual implica "un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo" (SEP,1993:27) .

Según Brenes (1991), desarrollo se entiende como la aspiración que tienen las personas por lograr el máximo de su potencial a través del crecimiento cultural, social, político y económico de los individuos y las comunidades. A este concepto se debe añadir la necesidad que la persona tiene por un crecimiento espiritual. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, desarrollo se entiende y se mide como crecimiento económico, lo cual otorga un mayor énfasis a lo que se tiene y no en lo que se es (Domit, 1991).

La experiencia del aula de clase no es extraña a esta situación; por el contrario, contribuye y es afectada por la misma. Los alumnos y padres de familia parecen estar más interesados en la calificación que obtenga el alumno en la escuela, que en la educación y formación humana de la persona del alumno.

Según I. Illich la sociedad otorga tanta importancia a la posesión de un título o diploma, que éste a llegado a sustituir "la fe de bautismo". Esa importancia del documento, en muchos casos, va en detrimento de las calidades, cualidades, habilidades de quien lo ostenta.

Los alumnos que ingresan a las universidades, sufren de grandes deficiencias académicas y culturales las cuales los acompañan a lo largo de su vida como universitarios. Deficiencias en el uso correcto del idioma, en el dominio de los procesos matemáticos fundamentales, en la práctica de hábitos de estudio y trabajo, en conocimientos fundamentales de cultura general, en la adopción de los valores fundamentales para la convivencia y el bienestar social. Y estas deficiencias, con frecuencia se señalan como evidencias de una crisis generalizada en los sistemas educativos nacionales.

El derrumbamiento de la educación es producto de un proceso que lleva varios lustros. En países donde se han hecho estudios concienzudos, se ha encontrado que: ni la edad ni el estrato socioeconómico establecen diferencias estadísticamente significativas entre las poblaciones estudiadas -estudiantes del nivel medio-, en cuanto a la posibilidad de alcanzar los niveles formales de pensamiento delineados en la teoría piagetana (Méndez, Chavez y Escalante, 1979) ; seis años más tarde en un estudio entre estudiantes universitarios (Méndez, 1985) se determina que no más de un 25% de éstos ha superado la etapa de pensamiento concreto -lo que corresponde según Piaget, a la etapa de un niño entre 7 y 11 años. Lo que significa que no se le ha brindado al alumno la oportunidad de acrecentar sus habilidades y desarrollar sus destrezas cognitivas, las cuales están muy relacionadas con otros aspectos del desarrollo humano como el motriz, la posibilidad de aprender autónomamente y en convertirse en un ser humano crítico y creativo en constante desarrollo.

No es necesario referirse a estudios formales para reconocer que la opinión pública en general expresa "su preocupación por la aparente pérdida de liderazgo de la educación como preservadora y generadora de cultura y como coadyuvante de la sociedad, para el cultivo de valores de bien común" (MEP, 1994:11). Los estados latinoamericanos se debaten en un esfuerzo que tiene dos direcciones: uno dirigido a cumplir con los compromisos constitucionales y el derecho que todo ser humano tiene a recibir educación, el otro esfuerzo va dirigido a asegurar que dicha educación impartida sea de calidad y que responda a las necesidades de la época.

El primero de los propósitos, aunque se reconoce que responde a un derecho humano, ha conducido a diferentes calidades de educación; pues, al momento en que el Estado se compromete a ofrecer educación primaria gratuita a todos - compromiso adquirido en la mayoría de los estados latinoamericanos durante la primera parte del siglo-, se impone una pesada carga económica, y los centro de población urbana resultan mejor beneficiados que las poblaciones alejadas.

Con el propósito de cumplir a la letra, se desarrolla un subsistema educativo que en muchos casos es reconocido como educación rural. Mucho se puede decir de este asunto. Por un lado está la necesidad de adecuar la educación al contexto en que se desarrolla, cosa que resulta muy importante siempre y cuando esto no represente una educación de segunda categoría. Pero la falta de maestros dispuestos a servir en las regiones apartadas, falta de equipo y recursos materiales apropiados, los programas que no corresponden a la realidad que vive el alumno, la falta de métodos y técnicas apropiados hacen que la educación rural se constituya en la cenicienta de las diversas calidades de educación de los países latinoamericanos.

Lamentablemente, el problema de la calidad de la educación no es patrimonio de las zonas rurales. A pesar de que los esfuerzos que se realizan en las áreas urbanas cuentan con mejores condiciones operativas, los resultados no resultan significativamente mejores. En las ciudades se cuenta con la educación que ofrecen las instituciones estatales en las zonas marginadas, la que se ofrece en centros educativos públicos de prestigio por su tamaño y tradición y la educación que se ofrece en centros educativos privados, la mayoría de los cuales privilegia a las clases altas y poderosas de la sociedad.

Acosta (1990) señala como problemas de la educación latinoamericana, la masificación a expensas de la calidad, problemas de deserción y repitencia, deterioro de la universidad y débil relación con todos los niveles del campo productivo con la ciencia y tecnología.

La masificación o democratización de la educación ha traído en Latinoamérica, serios problemas a los presupuestos del Estado. Los recursos destinados a la educación con respecto al PIB en la mayoría de los países se ubica entre el 3.4 y el 4.4. Pero el crecimiento de la población y la extensión de la educación obligatoria-gratuita al nivel secundario, requieren que dichos presupuestos sean incrementados de manera sustancial si se desea calidad y cantidad en la educación.

Dengo (1994) haciendo referencia a la deficiente calidad de la educación en América Latina señala el proyecto BRIDGES, de la Universidad de Harvard desarrollado en Honduras durante 1991 donde se observa que los niños en general aprenden poco en las escuelas públicas. El estudio de Ernesto Schiefelbein sobre la educación primaria en Sur América (Banco Mundial, 1988) informa que el 40% de los niños de primer grado de toda la Región repiten al tiempo que la repitencia en toda la primaria es del 30% a un costo de 2 billones de dólares (citado por Reimers, 1991).

En México "es necesario hacer efectivo el acceso universal a la primaria, elevar sustancialmente el promedio nacional de alumnos que la concluyen y promover la calidad de los conocimientos que en ella se imparten" (SEP,1993:20) , palabras que implican que:

1. El compromiso de ofrecer educación primaria a todos aún no ha sido cumplido, cosa muy significativa al considerar que dicha declaración se hace como parte de la exposición de motivos de una reforma constitucional que precisa "en el artículo tercero que el Estado impartirá educación preescolar, primaria y secundaria a todo el que la solicite...afirmará el compromiso del Estado de proporcionar servicios educativos suficientes para que toda la población pueda cursar los ciclos escolares señalados" (SEP,1993:18).

La declaración de Jomtiem establece como líneas de acción para la educación del futuro la equidad y la democracia lo cual demanda " la universalización de la educación preescolar, la básica hasta la totalidad de la incorporación, y abrir las mayores oportunidades para los adultos, borrando líneas divisorias entre la educación formal e informal....la extensión de la educación básica no debe estar en contradicción con los esfuerzos de calidad: ésta no será posible sin remediar la raíz de los problemas de la repitencia, la deserción y los bajos aprendizajes". (Dengo, 1994:13,14).

2. Que el promedio nacional de alumnos que ingresan a la educación primaria respecto a los que la concluyen, difiere de tal manera ,que es posible elevarlo sustancialmente. Existe un problema de deserción estudiantil, lo que sugiere serias deficiencias, no solo fuera, sino dentro del sistema educativo.

3. La "calidad de los conocimientos que en ella se imparten" necesita de promoción lo que significa que no existe satisfacción con los logros obtenidos hasta el presente.

Ante estas declaraciones surge la pregunta, ¿hasta que grado el problema de la educación es un problema económico? ¿Por cuánto tiempo más podrán los estados sostener un sistema tradicional de educación? ¿Qué cambios deben realizarse para lograr una educación integral que pueda ser accesible a todos por igual y que satisfaga las expectativas mínimas de la época?

A continuación se enumeran problemas comunes a los sistemas educativos latinoamericanos a principios de la década de los años 90.

Para muchas personas, el problema de la educación es el problema de una brecha tecnológica entre la escuela y el mundo intercomunicado y cada vez más dependiente (Villegas,1994). Pero existen problemas mucho más profundos, que tienen que ver con la formación integral y el desarrollo real de la persona, con los fundamentos de la convivencia entre los seres humanos, el cultivo y conservación de los valores que deben distinguir al género humano.

En palabras de una Ex-Ministra de Educación

"En un mundo de paradojas entre logros y desventajas, entre enormes adquisiciones y grandes deterioros, la crisis generalizada afecta tanto a los países poderosos como a los débiles, dada la planetarización de la cultura actual. Crisis económica, crisis moral, crisis en la educación. Todo pareciera indicar que en la época de mayor adelanto material de la humanidad, al hombre en sí mismo, en su proceso como ser humano, le falta evolucionar aún más" (Dengo, 1994:11).



* Tomado de Educación Cristiana para el Siglo XXI: una urgente necesidad
Montemorelos, N.L.: Editorial Montemorelos, 1997